Elizabeth Western
Tenía un momento en que Johanna había escupido esas palabras cuando Ezra se acercó a toda prisa a mí preocupado por lo que pudo haberme dicho.
—¿Qué te ha dicho? ¿Te ha faltado al respeto? —negué, no quería ahora yo preocuparlo con las patadas de ahogada que Johanna estaba dando para no perder al padre de su hija.
—Estoy bien, ¿Por qué no vas a ver a tu hija a ver si está bien?
—Sí, ¿Quieres esperar aquí? Regresaré cuanto antes…
—Creo que debería irme, tienes que concen