— Claro que he venido — él volvió a besar las manos de Madison y le habló dulcemente — ¿Por qué has pensado eso? Eres mi esposa y la madre de mis hijos, nunca te voy a dejar sola cuando me necesites e incluso cuando no lo hagas.
— Pensé que te quedarías al lado de Sarah — ella lo abrazó y él la sentó en su regazo — siento que ella va a ser una nube negra en nuestro matrimonio, no te quiero perder Andrés y espero que tu corazón siempre me escoja a mí. El momento de esta mujer ya pasó, no es mi c