Los días siguientes al almuerzo con las chicas pasaron en un torbellino de actividad para Ameline, aunque a cada momento su mente seguía desviandose a la tensión de su plan y los sentimientos encontrados que Seth despertaba en ella.
Durante el día, se sumergía en ayudar a Prissy a prepararse para su graduación de preparatoria, un evento que llenaba a su amiga de una mezcla de nervios y emoción. Ameline se aferraba a esas tareas como un ancla, una forma de mantener su mente ocupada y no pensar