Capítulo 37

Tomo la mano de Daniel, estamos sentados en la arena, admirando el atardecer, escuchándo el ritmo de las olas del mar y sintiéndonos completos los dos. Agradezco que me haya traído a este lugar, pero es muy poco el tiempo que tenemos para disfrutarlo, nos iremos en la madrugada porque Daniel tiene otra sorpresa para mí, además de que mañana tenemos mi fiesta de presentación, donde estoy segura que seré la burla de los lobos machos de la manada, los que no aceptan que yo sea su alfa, tengo mie

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