Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Adalia! ¡Adalia! ¡Habla! ¡Habla, demonios! —La apretujó por los hombros, pero ella parecía muerta en vida, por completo ajena a todo lo que la envolvía, no era capaz de reaccionar, parecía sumergida en el trance más recóndito.
Tenía sangre embarrada entre sus labios, lo cual revelaba demasiado, y a la vez dejaba demasiadas dudas para la mente, aunque él creía tener una idea de la raz&oa







