91. ¡ELLA ES MÍA!
El trato estaba hecho, y la tensión en el aire se volvió casi insoportable, Nathaniel aunque podía ver a los hombres del equipo especial que contrató en posición y listos para derribar a Alexis de ser necesario, eso no disminuía ni un poco su preocupación.
Maggie avanzó lentamente hacia Alexis, cuyos ojos brillaban con una mezcla retorcida de triunfo y deseo. Dan, asustado y confundido, extendió los brazos hacia su madre mientras lágrimas corrían por sus pequeñas mejillas.
—Nani…Nani, bebé.