Mundo ficciónIniciar sesiónLidia y la señora Aragón se había quedado arriba atendiendo a los invitados y entreteniendo a la prensa, impidiéndoles por cualquier medio necesario el abandonar el cuarto piso para seguir a Layla y capturar una imagen nada favorecedora de ella. Una malita muñeca en el aparador, eso es lo que era para ellos, y nada más. Solo un objeto decorativo y nadie se tomaban la molestia de percatarse del ser humano detrás.
Con el tiempo que hab






