“Muy bien”, dije. “Em, entonces, ¿cómo atrapamos a Jane?”. Miré a Julián. Por lo general, él era el maestro de los planes. Esperaba que tuviera algunos bajo la manga.
En este momento, sin embargo, parecía un poco en blanco. Sacudió la cabeza, como si quisiera recuperarse. “Solo tenemos que atraerla… si pudiéramos… preparar un armario para atraparla…”.
“¿Un armario?”, pregunto.
“Algo para...”. Se frotó la frente. “Algo que para encerrarla”.
“Probablemente tenga salidas traseras a toda