“No parece que este cansancio esté directamente relacionado con su enfermedad”, me dijo la doctora. Nos paramos a unos metros de la cama donde descansaba Elva, observándola. “Probablemente se emocionó tanto por esta noche que simplemente se agotó”.
“¿Entonces ella estará bien?”, pregunté.
La doctora asintió. “Ella sólo necesita una noche tranquila de descanso. Déjela dormir. Por la mañana volveré y veré cómo está”.
“Gracias, doctora”.
La doctora abandonó la habitación. Cuando ella se