Nicolás
No podía creer lo que estaba viendo. Terry, mi tío y consejero del Rey, y sus manos sobre Piper como si tuviera la intención de tocarla íntimamente. Y Piper estaba prácticamente desmayada a su lado, incapaz de dar su consentimiento, incapaz de hacer nada más que llorar.
Una furia al rojo vivo ardía en mis venas. Mis manos se cerraron en puños.
Quería desesperadamente golpear a mi tío hasta convertirlo en una pulpa sangrienta por atreverse a ponerle las manos encima a Piper. Mano