Cuando nos dieron el día libre, me apresuré a volver a mi habitación. No volví a sentirme tranquila hasta que abracé a Elva.
"Mami, ¿qué pasa?", preguntó Elva. Ella tenía una manera de hacerme sentir como la persona más importante del mundo entero. Estaba muy agradecida por ello. Me dio la fuerza que necesitaba para recomponerme.
Para ser su madre, necesitaba estar entera.
"Ahora nada, cariño", le dije. "Mami ya se siente mejor".
Más tarde esa noche, Nathan volvió a llamar a las niñas al sal