—Tal vez estás trabajando mucho —le dijo Vlad a Violeta.
Ella últimamente se dormía nada más acababan de cenar.
—Siempre he trabajado mucho —dijo ella, rodeando el escritorio del despacho.
Se sentó frente a Vlad.
—Será bueno que vayas al seminario, así aprovechas de relajarte y descansar.
—Tú deberías ir conmigo —dijo Violeta, aflojándole el nudo de la corbata.
Le quitó la prenda. Habría deseado pedirle que le atara las manos con ella, pero Vlad no estaba listo para eso aún. Ella era una