Tomken se preparaba para dormir. Anya cargaba una carpeta. Se recostó a su lado.
—Viendo hoy a Vlad en la cena, casi llegué a pensar que tus ideas de que es un loco homicida podrían ser ciertas. Está cada día peor. Es bueno ocultándolo, pero puedo sentir el desprecio en su voz cuando me habla, ni hablar de su mirada —le dijo él.
—Yo siento lo mismo. Tengo mayordomos en el segundo piso, vigilando la habitación de Ingen. Hice que pusieran seguros extras en todas las puertas —dijo ella.
—¡Se aca