—¿Es normal que esté nervioso? —Vlad se acomodó la corbata.
—Por supuesto, también es una primera vez para ti —dijo Sam, que ya estaba lista.
Cogió su bolso y la mochila de Sofi.
—Envidio tus nervios de acero en estas situaciones, Sam. ¿Cómo lo haces?
—Ejercicios de respiración, Vlad. Deberías intentarlo.
Vlad bufó.
—Y esta niña todavía no viene. ¡Sofía, vas a llegar tarde a tu primer día de clases!
—Todavía falta una hora —dijo la niña.
—No sabes nada del mundo y el tráfico en hora punta —dijo