– Entonces, conseguiste un correo en mi laptop, ¿y nunca se te ocurrió preguntarme? –A Katya en verdad le molestaba que Egan no hubiese confiado en ella, pero entendía que eso había sucedido en el pasado y debía quedar en el pasado.
Egan frunció su boca, contrariado.
– Te pregunté un par de veces, solo que no exactamente –se excusó Egan–. Solo te hacía preguntas indirectas para ver si tu rostro revelaba que eras culpable.
Katya sacudió sus manos. Ellos se habían quedado en el comedor un rato má