– En fin –dijo Ivan–, no quiero hablar más de Egan. ¿Qué tal si nos sentamos un rato a beber y platicar? He traído una botella muy buena desde Italia. Que valga la pena todo el trabajo para persuadir al aeropuerto para que no me la quitaran.
Katya sonrió, intentando sacar a Egan de su mente. Parecía estar ese día más presente que nunca, quizás en parte por la noticia del género del bebé o porque era navidad. Si ellos siguieran juntos, hubiese sido su primera navidad juntos. Pero no tenía import