– ¿Qué opina, doctora Koslov?, ¿necesito una consulta?
Katya se apartó de un arrebato de su cercanía, pero terminó quedando frente a Egan, acorralada contra la cocina. Sin posibilidades de moverse pues el enorme cuerpo de él la rodeaba por todos lados, a escasos centímetros de chocar pecho contra pecho.
– No –declaró en tono seco Katya, lo que Egan aceptó como que aquel momento entre ellos había finalizado. Él se encogió de hombros y se apartó dos pasos de ella, aunque al final él decidió senta