Completamente malvado

Y entonces hubo algo en la mirada de Egan que se ablandó. Él alzó una mano y acaricia con ella la mejilla de Katya. Pese a que ella no hubiese dejado que él la tocará, si eso significaba que se iría con ellas, no se apartó de su tacto. Egan reconoció lo que hizo un momento después y bajó la mano, así también como parto su mirada de Katya.

– ¡No pienso abandonar a mis hombres! –Gritó enfurecido.

Katya estaba lista para replicar una vez más, pero entonces un balazo terminó de derribar la barrera
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