105. La decisión
Hadriel se giró ligeramente para ver a Hellen. La luz suave de la lámpara resaltaba sus rasgos, y sus ojos celestes brillaban con un reflejo cálido. No pudo evitar sonreír levemente. Todo en ella, desde la manera en que se movía hasta la forma en que lo miraba, le hacía sentir que estaba exactamente donde debía estar. Se preguntaba cómo era posible que una persona tuviera tanto poder sobre sus emociones, cómo Hellen, con su presencia tranquila y afectuosa, había logrado entrar en lo más profund