Capítulo veintiséis; Recuerdos.
Escucho que la puerta es cerrada y entonces espero unos segundos antes de quitarme las cobijas de encima con rapidez y levantarme del sofá.
Error número uno.
Anthony se encuentra ahí, parado frente a mí, con una sonrisa estúpida. Mi nerviosismo aumenta, mis manos comienzan a sudar y puedo sentir mi ojo temblar. Malditos sean mis signos notables del nerviosismo.
—Por favor, cálmate. Estás demasiado nerviosa y no quiero que esto termine como la última vez que te vi.
—Vete por favor Anthony.