Al llegar a casa de Alexey, Tania lo primero que nota es lo descuidado que tiene su jardín, su instinto solo la hace imaginar todas las posibilidades por hacer en este lugar.
—Deja los pensamientos de trabajo para después. –le pide y ella se siente atrapada y termina por asentir.
Una sensación de escalofríos recorre su cuerpo al atravesar el marco de la puerta, pero la calidez de la mano de Alexey sobre la suya le devuelve la tranquilidad.
—¿Todo está bien?
—Solo estoy nerviosa. –confiesa y