27. Sueño exótico.
— Te amo —dije arriba de su cuerpo. Douglas me mira con absoluta veneración— Quiero ser tuya, mi mente lo es desde el día que nos unimos en matrimonio, pero ahora quiero que hagas con mi cuerpo lo que deseas.
— ¿Lo que deseo? —su voz se volvió especialmente ronca, sus manos hundieron sus dedos en mis caderas— ¿Qué es lo que deseo?
— Lo sé desde que me viste, desde aquella vez que me pediste que me deshiciera de toda la ropa, aquella primera noche. ¿Crees que no vi como huiste por perder el con