- Voy a la mansión Cappel. Encuéntrame allí, Catriel, por favor. Me temo que... - Se cortó la llamada, interrumpiéndome.
Lo intenté varias veces y no pude comunicarme.
- La señal es débil en estas partes. – El hombre me lo explicó.
- Gracias de la misma manera.
Detuvo el coche delante de unos altos muros y de una gigantesca verja de hierro. No recordaba la zona de entrada de la mansión Cappel, ya que cuando visité la residencia, hace algún tiempo, había venido con la familia real, prestando poc