- País del Mar no es un lugar difícil de gobernar. La gente está tranquila.
- Y sin ambiciones.
La miré seriamente:
- No creo que carezcan de ambiciones. Están felices de cómo sucede todo. Tenemos gente sencilla ... Pero feliz. ¿He mencionado ya la idea de crear una forma para que las mujeres de la Villa también ganen dinero además de las artesanías que venden a los turistas?
- No. ¿Cuál es tu idea?
Lucca vino hacia nosotros, hablando por teléfono con expresión preocupada.
- ¿Qué paso? – pregun