No le tengo miedo a mi padre, pero hoy por primera vez me preocupa que es lo que me pueda decir. Me tiemblan las manos y por una extraña razón el corazón me está latiendo desbocado, llega el punto en el que duele. —Papá —comento cuando empieza a caminar lejos de mí, pero no entra a la casa, sino que toma distancia. —Papá —vuelvo a llamar, ¿está enfadado conmigo o está decepcionado de mí? son tantas opciones que pensar en solo una sería una mala idea. Camino siguiéndolo, pues quiero una repuesta