—No te preocupes, tal vez venga a ma boda. Puedes conocerla cuando ambos estén aquí. —Respondo absorta a la conversación, pues frente a mí esta un pequeño regalo que Leo me dio hace meses y que por una extraña razón no quise abrir. Es una pequeña caja de al menos cinco centímetros por lado. No qusie abrirlo porque algo me decía que podría ser un anillo o algo por el estilo y eso me dio miedo. Ahora mismo tengo la curiosidad de saber que es lo que hay adentro. Antes lo valoraba los detalles que