Justo cuando estaba pensando en ello, de repente recibí una llamada de Marcos.
Al parecer, ayer era el último día del periodo de reflexión del divorcio y me había pedido que fuera hoy a por los papeles del divorcio.
Su tono era frío cuando me pidió que fuera a la Oficina de Asuntos Civiles.
—Es asunto tuyo si no quieres deshacerte del bebé, de todas formas yo no pagueré ni un duro por él.
Lo insulté:
—¡Bastardo! ¡Nadie quiere que críes a mi hijo! Tú solo no te separes nunca de esa zorra, ¡que ha