Enrico caminó varios kilómetros más hasta la empresa de Benjamín. Era una distancia considerablemente grande, y sus pies comenzaron a doler.
El viejo coche de la familia permanecía en el garaje de la casa y no se usaba desde hacía años. Enrico no podía permitirse gastar en combustible, por lo que recorría toda la ciudad a pie para hacer sus negocios.
Podría haberle pedido a Alessia que lo llevara, ya que ella usaba el vehículo que el propio Benjamín le había prestado, pero con el mal clima que