A Antonela no le gustó el tono que él había usado para hablarle. Tardó en moverse, lo que impacientó aún más a Benjamín. Cuando finalmente hizo lo que le había pedido, pensó que Benjamín encendería el coche y se la llevaría a otro lugar, pero el coche permaneció detenido.
En ese momento, el comportamiento de Antonela cambió de repente. Se quedó en silencio, mirándolo, tratando de imaginar qué pasaba por la cabeza de Benjamín para desaparecer durante una semana y volver, creyendo que podía exigi