Capítulo 34

Para la hora del almuerzo, ya había logrado que el fiscal autorizara la liberación de Marcus. Revisé mi celular y se me alborotó el corazón cuando leí un mensaje de Jacob. Me invitaba a comer con él en un restaurant de la ciudad. Me había escrito diez minutos antes y la palabra en línea aparecía debajo de su nombre en el chat.

—Hola, acabo de salir de la comisaría. ¿Dónde nos vemos?

—Hola, amor. Te envío la dirección por mensaje.

—Perfecto. Nos vemos

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