Samantha observa a Adam con mirada cristalizada y el corazón latiéndole con intensidad. No da crédito a lo que acaba de escuchar de su boca, así que siente la necesidad de confirmarlo.
—¿Qué? —espeta desorbitada.
Por su parte, Adam va a responderle, pero es interrumpido por el timbre del teléfono; entonces Samantha aprovecha la situación para escapar de él y de su confesión, debido a que no está lista para afrontar aquello.
Ella se dirige al baño para tener privacidad y, una vez allí adentro,