Ella busca por todo el lugar con gran desesperación y angustia, pero en ningún lado la encuentra.
—Samantha, te estoy esperando. ¿Qué estás haciendo? ¿El equipo está preparado?
—Sí, lo está... —responde sin dejar de hurgar todo—. Es solo que... —Se muerde el labio inferior y suspira.
—¿Qué sucede? Llegar tarde no es una opción, Samantha —le reclama Mónica.
—Es que no la encuentro... Yo... —Se aprieta el cabello con gran angustia y miedo.
—¡No encuentras ¿qué?, Samantha! —exclama su jefa, al bor