25. Desayuno perfecto
Sophia Pavanelli
El sudor recorre mi frente, mis nervios están exaltados, mi respiración se ha agitado a nivel alto.
¡Por favor no me hagas nada!
Digo poniendo mis manos en la cara tapando mis ojos a más no poder.
¡Sophia!
¡Sophia!
Escucho una voz a lo lejos, mi mente quiere reaccionar pero no puede.
¡Sophia, despierta!
Mis ojos se abren y lo primero que veo es a Ibrahîm, encima mío con una cara de temor.
—Disculpa —digo casi llorando —. No se controlar los sueños —viendo como sus ojos t