23. Mala noticia
Ibrahîm Farûq.
La noche se vuelve mas brillante y las ganas más inmensas.
La tengo conmigo, por fin esta donde siempre la quise tener, junto a mi saciando la necesidad que había entre nosotros. Su cuerpo es apetitoso, sus líneas son perfectas tal y como el doctor las recetas, ella es sensacional.
—Ibrahîm, no creo que sea correcto hacerlo aquí —la escucho decir y la magia desaparece. Dejo de darle besos en el cuello, la veo y por más que la quiero encima de mí, tengo que aguantarme un poco.
—S