Capítulo 84: El dulce alivio de la muerte.
El sonido de un incesante goteo, hacía eco en aquella oculta caverna bajo el cementerio en donde los restos de todos los Fenrir encontraban el final de sus días para perderse en la nada. El olor a humedad se mezclaba con aquel a viejo, a encerrado, volviendo aquel aire tan difícil de respirar, que parecía estrujar con violencia los agitados pulmones. A la luz de una linterna, a duras penas se lograba avanzar por el estrecho pasadizo que los guiaba hasta el ataúd de aquel ser al que ambos deseab