Capítulo 67: La profecía.
Las nubes habían dejado de ser grises, tornándose completamente oscuras y peligrosas. Los vientos parecían haber desatado su furia, y arrancaban los árboles desde su raíz con tal violencia, que varios de estos habían salido volando. Aquella tormenta presagiaba muerte y destrucción, recordaba las viejas leyendas que solía contar su padre, y sobre el lenguaje del viento. No había rastro alguno de Ares, y aun cuando ahora se había auto declarado el señor de aquellas tierras y contaba con el apoyo