Dimitri se extrañó ante el abrazo y se quedó inmóvil. No estaba acostumbrado a que las personas fueran tan efusivas con él y tampoco era alguien dado a las muestras de afecto. Estuvo a punto de rodearla con los brazos, pero Amelia se apartó antes de que pudiera hacerlo.
Ella le ofreció una sonrisa tímida, muy distinta a la que le había dedicado minutos antes, y se rascó el cuello, un gesto que él ya había notado que hacía cuando estaba nerviosa.
—Lo siento, creo que me dejé llevar por la emoció