El día que regresaron a Washington y Brooke abrió la puerta de su apartamento, la esperaba una agradable sorpresa.
–¡Carmen!, por Dios, estás aquí, Phil me dijo que no quisiste ir a España conmigo y me sentí muy triste.
–Mi niña, cómo no voy a querer estar contigo, él me dijo que ya tú no me necesitabas y me dolió el corazón.
–Ya estamos juntas otra vez, mira quién está aquí, Derek ella es la nana Carmen.
–Ay qué hermosura de niño, está tan grande