Capítulo XXII. Errores vergonzosos.
Sofía (alias Isabel).
Poco a poco me fui despertando, me sentía cómoda, con el grado de calor y comodidad adecuados para que no tuvieras ganas de levantarte, sabía que tenía que abrir los ojos y desperezarme, pero estaba tan gusto, sentía tanto placer, estaba tan excitada, ese calor y ese olor a mi alrededor, esas manos que me acariciaban, ese cuerpo que se acomodaba contra mí…
- “Espera ¿qué me acariciaba y se acomodaba? ¿Qué demonios?”- pensé diciendo la última frase en alto, mientras de g