Capítulo XXIII. Howard J. Wilson conoce la verdad.
Vermont.
-“¡Mamá por dios!, ¿no sabes tocar la puerta?”- fue lo único que pude decir desde el suelo, ya que estaba más adolorido aún, pero en otras partes del cuerpo, tras haber sido golpeado, dos veces esta mañana, por la misma mujer, aunque en realidad el dolor de la zona donde fui golpeada la primera vez, ahora era por otra razón, una muy frustrantes, y todo por la otra de las razones de lo que había pasado, en lo que llevaba de mañana, que era ser descubierto en los preliminares de desnud