Capítulo XLVI. Progreso y castigo parte 2.
Vermont.
Se que me había excedido en mi respuesta ante los que claramente era otra manera de acabar con mi tranquilidad de esta desesperante mujer. Pero es que aun no comprendo con Sofía a su edad podía estar ilesa, con esa maldita manía que tiene de ponerse en peligro, o más bien no pensar antes de actuar. A una persona con dos dedos de frente, y que sabe algo de autoprotección, no se le ocurre arrojarse a los brazos de uno de los hombres más peligrosos que he conocido, que además pretende an