Capítulo XLV. Progreso y castigo parte 1.
Narrador.
Mientras nuestras tres aguerridas espías estaban siendo llevadas por sus respectivos y muy enfadados maridos, hacia tres reservados que habían alquilado, uno para cada pareja, en el gran salón, rodeado de varios representantes de la célula, entre los que se encontraba su padre, Andrew Corneld, aún sentía contra su cuerpo, el calor que le había dejado, la que hasta ahora había considerado, una simple tentación. Fue ese calor, y esa sensación que le quedó, tras sentirse las manos, en s