Jennifer
Siento las extremidades pesadas al igual que los parpados, me cuesta abrirlos y el mareo es insoportable. Siento una mano acariciar mi muslo y el corazón se me quiere salir.
Recuerdo los últimos momentos de conciencia. Yo besándome con el masajista sexy, después sintiéndome repentinamente mareada, luego un fuerte olor que quema mis pulmones y garganta y después… la oscuridad.
— ¿Qué haces? — escucho una voz. Su voz.
— Solo verificaba que estuviera bien atada. — otra voz más.
— Vete. —