Camino por el pasillo sintiéndome realmente confundida, cuando levanto la mirada me encuentro al hombre culpable de todos mis problemas.
Se ve hermoso, lleva el cabello húmedo y sé que se debe a su baño. Donde me deleité mirándolo a escondidas.
— ¿Estás bien? — me pregunta y parpadeo deteniendo mis pasos.
— Sí, ¿Por qué? — inquiero mirándolo a los ojos.
— Bueno te ves un poco… extraña. — se aproxima y el olor de su colonia impacta con mi desdichado ser.
Huele exquisito.
— Mmm… no solo… es Meg.