— Nena. — Jason se baja del auto y me rodea entre sus brazos. Dejo que lo haga, mientras el guardaespaldas nos mire necesito al rubio para hacerlo rabiar.
— Hola, Jason. — me pongo de puntillas para depositar un tentador beso en la comisura de su boca. Noto la tensión del rubio.
— Me enloqueces. — baja sus labios a mi cuello y deja ahí un pequeño beso que me estremece. Jason no me es indiferente, aunque ya no quiera nada con él, eso no evita que pueda divertirme un rato.
Me guía a mi asiento y