Ella estaba a punto de alejarse de los brazos de Dante. Pero su brazo era tan fuerte que la sostuvo con fuerza y se negó a soltarla.
Levantó la cabeza y lo miró, su mirada le decía que no tenía la intención de dejarla ir. Dante arqueó las cejas y le dio una pequeña sonrisa, diciéndole, que es imposible con sus ojos.
Viendo esta escena, en los ojos de Lucían parecían estar coqueteando. Sus puños se apretaron aún más y había una sensación incómoda corriendo en el pecho.
El gerente de relaciones