Arya grita con todas sus fuerzas, ella había girado a ver quién era la joven que se acababa de marchar cuando explotó el auto. La policía empezó a movilizarse, Gabriel y Arya fueron arrastrados a un lugar seguro mientras se lograba controlar el fuego. Afortunadamente, la estación de bomberos estaba tan solo a la vuelta de la esquina, así que acudieron de inmediato.
—¡Dios santo, esto es espantoso! —declara Arya—. ! Ella era una niña, santo dios!
—Tranquila, Arya —pide él turbado por la situaci