Los días pronto pasaron, Arya cumplía su séptimo mes de embarazo. Ayden había ordenado quitar todos los espejos de su “cuarto de meditación”, para que comenzaran con los trabajos de remodelación.
—Todo quedará listo para cuando nazca el bebé —informa Daniel parado junto a Arya—. La decoradora está por llegar. Creo que deberías de irte.
Daniel, al ver la desilusión en el rostro de Arya, siente pena por ella.
—No me malentiendas. Digo por salud emocional —aclara él intentando ser empático—. Será