Arya estaba extasiada. Sentir la sensación mágica del primer orgasmo (que no implicara un aparato o su mano), era algo mágico y evolutivo. Quería más, sin duda alguna, ella quería más de él en este momento. Y siempre.
Ayden detiene sus movimientos en cuanto siente que ella ha terminado. Arya se encuentra en el limbo, no sabe si seguir por ese camino o detenerse completamente igual que él. De pronto todo se vuelve incómodo, tenso.
—Creo, que aún tengo jabón en el cuerpo —susurra el millonario v