Cuando Ayden los ve entrar tan familiares y cercanos, no puede dejar de sentir una punzada de celos. Sin embargo, cuando Arya se percata de quien está en la habitación, se emociona.
—¡Seb, Bea! —expresa emocionada y corre a abrazarlos.
Estos se acercan a ella y la abrazan fuertemente.
—¡Te extrañamos! —dice Bea con lágrimas en los ojos. Sebas dice que también, pero sin lágrimas—. No te hagas el fuerte, que bien que lloraste cuando el señor Emory te dijo que la había encontrado.
—Es imposible no